¿De dónde surge la sensación de tristeza y agobio en diciembre?

Diciembre no solo llega con luces, reuniones y celebraciones; también activa un balance emocional que intensifica recuerdos, expectativas y emociones profundas. 

Diciembre es el último mes del año; es un mes donde las emociones son intensas, sobre todo por la navidad, una época luminosa, llena de rituales, encuentros y significados. De allí proviene el cambio de emociones, donde el corazón se mueve más rápido y los recuerdos se sienten más cerca.
Esta sensación de tristeza ya ha sido reportada y, en la actualidad, es cada vez más frecuente en las personas, pues en Colombia, según los datos del Ministerio de Salud durante esta temporada aumentan las consultas por diferentes causas que provienen del malestar navideño, como lo son el estrés, la ansiedad y el insomnio.

Según lo explica Mia Faride Gómez, Directora de la Especialización en Psicología Clínica de la Universidad Católica de Colombia: “el malestar navideño no ocurre porque estemos mal sino porque diciembre suele generar en nosotros un balance emocional” .

 

¿Qué es el balance emocional y cómo afecta a la salud mental?
El balance emocional surge sin la necesidad de pensarlo; es un instinto humano que lleva a la persona a revisar cómo se encuentra internamente y a analizar los resultados de las acciones ejecutadas durante el año. Es allí donde surgen los cuestionamientos sobre los logros, si las cosas salieron como se esperaban o también qué relaciones se fortalecieron o quizás cuáles se rompieron. Este balance toca fibras muy profundas que pueden convertirse en sobrepensamientos que afectan la salud mental.

La temporada decembrina, a la vez, llega con velitas, novenas y reuniones familiares; actividades comunes de diciembre que influyen grandemente en el peso emocional. Si bien estas tradiciones religiosas son experiencias para vivir la fe, la espiritualidad o el contacto con lo trascendente, también estas generan cansancio y preocupación, lo que impide en algunas personas gozar las festividades. 

“No porque la persona no quiera celebrar, sino porque el mundo interno también está viviendo sus propios procesos”, explica  Mia Faride Gómez, Directora de de la especialización en psicología clínica de la Universidad Católica de Colombia. Pues para algunos la época navideña puede ser motivo de alegría y en otros despierta la nostalgia.

Recomendaciones desde la psicología para combatir el peso emocional
En esta temporada se espera estar feliz; sin embargo, no siempre es así, pues es normal y hace parte de la experiencia humana. Al cerrar el año se cree que se debe tener todo resuelto, cuando en realidad la vida emocional no se mueve a un ritmo de calendario.
Mia Faride invita a reflexionar entendiendo que cada proceso toma su tiempo y lo que no se cumplió no significa necesariamente un fracaso, sino parte del camino que se está construyendo. Resalta además la importancia de validar lo que sentimos, escuchar al cuerpo, poner límites, permitir un descanso y apoyo de las redes afectivas o, si es necesario, buscar un profesional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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