En medio de bloqueos y protestas en varias regiones del país por el aumento del impuesto predial, Cundinamarca tomó otro camino.
Mientras en varias zonas del país los campesinos han salido a las vías a protestar por los avalúos catastrales, en Cundinamarca el panorama ha sido completamente distinto.
El departamento logró implementar una estrategia que, hasta ahora, ha evitado paros, bloqueos y crisis sociales, en medio de una de las discusiones más sensibles para los colombianos: el aumento del impuesto predial.
Uno de los principales cambios fue eliminar el llamado “paseo a Bogotá”. Es decir, ya no es necesario que los ciudadanos viajen hasta la capital para resolver problemas relacionados con el catastro. Ahora, se habilitaron 13 ventanillas locales en distintos municipios, donde los usuarios pueden hacer trámites, consultas y reclamaciones sin salir de su territorio.
Este modelo ha permitido que las inconformidades se tramiten de manera directa, reduciendo la tensión social y evitando que escale a protestas masivas como las que se han registrado en otras regiones del país.
Y es que el contexto nacional no es menor. En departamentos como Santander y Boyacá, el aumento en los avalúos ha generado bloqueos durante varios días, pérdidas millonarias y una fuerte presión sobre el Gobierno Nacional.
Frente a ese panorama, Cundinamarca apostó por el diálogo, la cercanía institucional y la descentralización de los servicios, permitiendo que los ciudadanos tengan respuestas sin necesidad de recurrir a las vías de hecho.

Además, esta estrategia hace parte de una ruta más amplia que busca revisar los procesos catastrales, atender inconformidades y generar soluciones técnicas sin afectar la estabilidad social del territorio.
Expertos señalan que este tipo de modelos podrían ser clave para evitar futuras crisis en otras regiones del país, especialmente en un momento donde el tema del predial sigue generando inconformidad y debate.
Hoy, la diferencia es evidente:
mientras en algunos departamentos el catastro paraliza vías…
en Cundinamarca se convirtió en un canal de solución.
La pregunta ahora es:
¿por qué este modelo no se está aplicando en todo el país?