¡Perros llegan a UCI en Bogotá! La estrategia que está cambiando la forma de sanar en hospitales

Lo que antes parecía imposible hoy es una realidad en Bogotá. Pacientes hospitalizados, incluso en estado crítico, están recibiendo visitas muy especiales: sus propias mascotas. La iniciativa ya está generando impacto emocional y sorprendiendo a miles.

Una escena que pocos imaginaban hoy está ocurriendo en hospitales de Bogotá: pacientes hospitalizados, algunos en condiciones delicadas, están reencontrándose con sus perros en medio de tratamientos médicos.

Se trata de “Huellas de Amor”, un programa liderado por la Subred Integrada de Servicios de Salud Sur Occidente, que busca llevar algo más que medicamentos a los hospitales: llevar compañía, emoción y esperanza.

La estrategia permite la visita de perros entrenados, de asistencia e incluso de las propias mascotas de los pacientes, generando momentos que, según especialistas, impactan directamente en el estado emocional y la recuperación de quienes atraviesan procesos difíciles de salud.

Y no es un tema menor. A la fecha, más de 183 familias y 130 colaboradores ya han vivido esta experiencia en centros como el Hospital Pediátrico Tintal, donde la presencia de los animales ha cambiado completamente el ambiente hospitalario.

Pero lo que más ha llamado la atención es que estas visitas ya están llegando incluso a áreas sensibles como hospitalización y Unidades de Cuidados Intensivos, algo que rompe los esquemas tradicionales del sistema de salud.

Casos como el de Esther Rojas han conmovido a muchos. Durante su hospitalización, pudo reencontrarse con su perrita “Chiqui”, con quien ha compartido más de 15 años de vida. Un momento que, según sus propias palabras, le devolvió la calma en medio de la enfermedad.

“No es solo un perro… es parte de mi vida”, expresó la paciente, dejando en evidencia el poder emocional que tienen estos encuentros.

Otra historia es la de Nelly Azucena, quien al ver nuevamente a su perro “Chisguete” aseguró que ese momento le dio tranquilidad en uno de los momentos más difíciles de su proceso.

Detrás de estas escenas hay un objetivo claro: reducir el estrés, la ansiedad y el miedo, mejorar la experiencia hospitalaria y fortalecer los lazos emocionales, no solo en pacientes, sino también en médicos, enfermeros y familiares.

Expertos aseguran que este tipo de estrategias están marcando un antes y un después en la forma de entender la salud, pasando de un modelo centrado únicamente en la enfermedad a uno que también reconoce el poder de las emociones.

Hoy, la gran pregunta que queda es:
¿deberían todos los hospitales del país implementar este tipo de iniciativas?

Porque en Bogotá, ya quedó demostrado que…
a veces, una visita puede sanar más que un medicamento.

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