Gracias a la educación flexible y las alianzas publico-privadas, más de 200 personas se benefician diariamente de los talleres y cursos del Centro de Desarrollo Comunitario.
La elaboración de galletas, gorros, prendas y muñecos navideños hizo parte de las muestras presentadas, resultado de los espacios de fortalecimiento social y comunitario, que brinda oportunidades de capacitación y crecimiento a quienes más lo necesitan.
De acuerdo con Nubia López Paredes, coordinadora del CDC, diariamente se atienden a cerca de 200 personas en cursos y talleres, “gracias a que contamos con aulas especializadas de sistemas, confección, cocina, huerta y compostera, donde se imparten cursos cortos y complementarios que ofrece nuestro aliado principal que es el SENA”.
Así mismo, la funcionaria destacó: “Contamos con educación flexible, un programa articulado por las secretarías de Integración y Educación, y la Universidad Uniminuto, en la que asiste todo tipo de población para culminar sus estudios básicos de primaria y bachillerato. Ellos han realizado varias actividades que soportan sus conocimientos en las diferentes áreas, entre ellas la elaboración de galletas navideñas y tortas de espinacas, aprovechando los frutos de la huerta y los conocimientos y conceptos matemáticos que han visto como aprendizaje”.
En relación con la educación flexible dirigida a jóvenes y adultos, Andrés Felipe González, tutor líder de pensamiento social de la Corporación Educativa Minuto de Dios, destacó la participación de beneficiarios a partir de 15 años en adelante, quienes terminan su primaria y bachillerato, y de manera complementaria, fortalecen habilidades en cocina.
“Aquí en la cocina les intentamos enseñar todos los campos de pensamiento, desde la historia a partir de comidas, como la papa chorreada, tortas y las galletas, que se conjugan con el componente matemático, al tenerse en cuenta las fracciones, mediciones, peso y proporción del alimento. En galletería son 20 personas en este momento que están estudiando y se han integrado en forma favorable gracias a su compromiso por aprender competencias para la vida”, dijo el educador.
Por su parte, la beneficiaria y emprendedora Rocío Jurado, habitante del barrio Camelia, no dudó en expresar su satisfacción por hacer parte, desde hace un mes, del Centro de Desarrollo Comunitario. “En tan solo un mes aprendí a elaborar la mamá y el papá Noel, y un reno, muñecos que hice gracias al CDC y a mi dedicación de tres horas diarias durante cuatro días, dejando como resultado algo tan bonito y en especial el descubrir un talento que nunca pensé que tenía”.
Como el CDC José Antonio Galán, Bogotá cuenta con 24 Centros de Desarrollo Comunitarios, ubicados en diferentes localidades de la ciudad que benefician a más de 50.000 personas vulnerables cada año.