ASUNCIÓN — Paraguay se encuentra sumido en una profunda crisis institucional luego de que la intervención gubernamental de Ueno Bank, el banco digital más grande del territorio, desatara una serie de dimisiones en cadena y protestas ciudadanas en la capital.
El detonante ocurrió a principios de esta semana cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) asumió el control operativo de la entidad debido a una severa falta de solvencia financiera, congelando temporalmente los ahorros de casi tres millones de clientes. La situación generó un fuerte descontento social debido a que el banco administraba además millones de dólares pertenecientes a fondos públicos y de jubilaciones.
Ante las acusaciones de presunto conflicto de intereses debido a antiguos vínculos económicos con la firma, el presidente de la República, Santiago Peña, difundió un videomensaje anunciando su dimisión al cargo con el objetivo de preservar la estabilidad social. Sin embargo, la sesión del Congreso convocada para tratar su renuncia fracasó debido a la falta de quórum provocada por legisladores de su propia bancada.