© PMA/Sayed Asif Mahmud Oleg Kemin del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) se encuentra frente a su vehículo en Kherson, Ucrania.
Para los trabajadores de primera línea como Oleg Kemin, del Programa Mundial de Alimentos (PMA), trabajar en la zona de guerra ucraniana implica adentrarse en lo profundo del territorio disputado, a lo largo de la línea de 1000 kilómetros que separa al país de Rusia, donde los drones son una amenaza constante.
En una entrevista exclusiva con Noticias ONU, Oleg describe su trabajo como oficial de seguridad y los desafíos que enfrenta cuando intenta entregar ayuda alimentaria a comunidades vulnerables.
Hay poco respiro incluso lejos del frente, señala, con ciudades —incluida la capital, Kyiv— bombardeadas repetidamente y sumidas en la oscuridad, como ocurrió justo antes de que habláramos con él.
Su conversación con Noticias ONU ha sido editada por razones de extensión y claridad:
Oleg Kemin: “Cada noche como esta, con los bombardeos, es bastante difícil para nosotros; la infraestructura energética de Ucrania está bajo asedio, por lo que cada uno de estos ataques puede significar nuevos apagones en todo el país. Además, hay nuevas víctimas, lo que genera tensiones adicionales.
Digamos que las personas que pasan noches sin dormir en los refugios no pueden ser tan productivas como de costumbre. Como oficial de Operaciones de Seguridad de la ONU, mi trabajo es rastrear esas constantes alertas de ataques aéreos, tratando de mantener a nuestro personal a salvo y advirtiéndoles sobre las alertas”.
El Estado ofrece evacuación y asistencia, pero aun así muchas personas planean quedarse allí. Y están entre aquellos a quienes ayudamos en las comunidades más cercanas a la línea del frente, donde las tiendas están cerradas y nadie lleva alimentos. Más lejos, si los mercados están abiertos, nuestros donantes proporcionan un poco de ayuda en efectivo para que las personas puedan elegir qué agregar a su canasta de alimentos”.
Noticias ONU: Otra parte clave de la misión del PMA es hacer que las tierras agrícolas vuelvan a ser seguras para que los ucranianos puedan trabajar sus tierras. ¿Qué más puede contarnos?
Oleg Kemin: “Sí, estamos involucrados en trabajos de desminado. Ucrania es un enorme país agrícola y una enorme cantidad de tierra —hasta un 25 o 30%— está contaminada con municiones sin explotar y restos explosivos de guerra.
Por lo tanto, el PMA trabaja en el desminado para que la tierra vuelva a estar disponible para trabajos agrícolas. Como saben, el grano de Ucrania ayuda a alimentar a países de África y a casi todo el mundo, por lo que uno de nuestros objetivos es participar en esa actividad para que sea posible combatir el hambre, no solo en Ucrania, sino también, digamos, utilizando el grano ucraniano en todo el mundo”.