La ciudad está logrando que las familias vivan en condiciones de mayor dignidad, superando barreras de pobreza que antes parecían inamovibles.
Según el informe del DANE, la ciudad logró que el déficit cuantitativo —que mide la necesidad de construir viviendas nuevas para quienes no tienen techo o viven en sitios no aptos— caiga a un mínimo histórico del 0,3 %. Este resultado sitúa a Bogotá en una posición de vanguardia frente al 6,3 % registrado a nivel nacional, demostrando una capacidad de respuesta habitacional sin precedentes en el país y el éxito de la política distrital ‘Mi Casa en Bogotá’, liderada por el alcalde Carlos Fernando Galán.
De igual manera, el esfuerzo se ha volcado hacia las viviendas que ya existen pero que requerían intervenciones urgentes. Gracias a programas como Mejora Tu Casa, el déficit cualitativo (viviendas con deficiencias en pisos, techos o servicios públicos) se redujo del 10,6 % al 6,0 % en el periodo de análisis. Esta mejora en la calidad de las viviendas tiene un impacto directo en la salud y seguridad de los hogares, logrando además que el hacinamiento mitigable —el indicador más crítico que mide cuando demasiadas personas deben dormir en un solo cuarto— pase del 9,3 % a un marginal 5,2 %.
“Nuestras cifras no son solo números, son el reflejo de miles de hogares que hoy tienen un piso digno o un techo seguro. Al reducir el déficit habitacional el doble de rápido que el promedio nacional, Bogotá se consolida como una ciudad que cuida a sus habitantes y proyecta un futuro con equidad”, destacó la secretaria Distrital del Hábitat, Vanessa Velasco.
Además de la reducción en el déficit, Bogotá mantiene una ventaja estructural frente al resto del país en acceso a servicios públicos esenciales. La calidad de los materiales de las viviendas y la cobertura de agua y saneamiento básico en la capital siguen siendo los más altos de Colombia.