agosto 25, 2026
10:22
Autoridades de Girardot imponen freno a establecimientos ruidosos y clandestinos

GIRARDOT. En una contundente respuesta a los reclamos comunitarios, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) aplicó una medida cautelar de suspensión inmediata a un bar del barrio Alto de la Cruz tras comprobar que excedía los niveles de ruido permitidos. Durante un operativo sorpresa, técnicos de la entidad ambiental determinaron que el local generaba 81 decibeles (dB) de presión sonora. Esta cifra sobrepasa de forma alarmante los topes fijados para áreas habitacionales, los cuales están regulados en 65 dB para la jornada diurna y 55 dB para la nocturna.

La intervención en Alto de la Cruz parece ser solo el inicio de una ofensiva institucional más amplia. Fuentes cercanas al proceso confirmaron que la CAR y la administración local mantienen bajo estricta vigilancia a otros comercios ruidosos ubicados en zonas residenciales de Girardot, donde los vecinos denuncian que la calidad de vida se ha deteriorado al punto de hacer los sectores “inhabitables”.
Ofensiva contra los “amanecederos” disfrazados
El problema en el municipio no se limita a la contaminación acústica. Los residentes exigen una intervención urgente de la Secretaría de Gobierno, Planeación, Espacio Público y la Policía Nacional frente a una modalidad que se viene extendiendo por barrios y veredas: locales con fachadas legales que alteran su actividad.
Ciudadanos reportan que establecimientos registrados como panaderías, droguerías, barberías, tiendas de barrio y misceláneas funcionan como “amanecederos” clandestinos. Estos lugares inician el expendio de bebidas embriagantes desde antes de las 7:00 a. m., violando los horarios comerciales permitidos y operando sin los permisos legales correspondientes. De acuerdo con los testimonios, esta falta de control ha disparado problemáticas conexas como riñas callejeras, venta y consumo de sustancias estupefacientes y desórdenes públicos que afectan la tranquilidad del territorio.
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