imagen de la maquinaria de proyecto sin retamo
La Gobernación del Tolima, a través de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo, fortalece las acciones para controlar esta especie invasora e invita a turistas y comunidades a evitar su propagación en la cuenca del río Lagunilla y la zona amortiguadora del Parque Nacional Natural Los Nevados.
La expansión del retamo espinoso se ha convertido en uno de los mayores desafíos ambientales para el norte del Tolima. Esta especie invasora avanza rápidamente sobre ecosistemas estratégicos, desplaza la vegetación nativa, aumenta el riesgo de incendios forestales y amenaza la permanencia de especies emblemáticas como el frailejón.
Frente a este panorama, la Gobernación del Tolima, a través de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo (SAER), mantiene en marcha acciones de control y sensibilización para proteger este importante corredor ambiental.
El trabajo se desarrolla mediante el proyecto “Sin Retamo: Agua, Vida y Futuro”, una estrategia que tiene como meta intervenir 100 hectáreas afectadas por esta planta invasora en la cuenca del río Lagunilla. Aunque la presencia del retamo es mucho mayor, las labores buscan frenar su avance hacia las zonas de páramo y reducir el impacto sobre los procesos ecológicos que garantizan el equilibrio del ecosistema.
“El retamo espinoso tiene una característica invasora muy fuerte. Desplaza las especies nativas, altera el hábitat de la fauna y, además, es altamente proclive a los incendios forestales, lo que favorece una propagación mucho más rápida del fuego”, explicó Juan Pablo García Poveda, colaborador del proyecto Sin Retamo, Agua, Vida y Futuro, al advertir que la expansión de esta especie ya está comprometiendo áreas donde habitan los frailejones, fundamentales para la regulación hídrica.
Uno de los principales factores de dispersión es la actividad humana. Las semillas del retamo pueden adherirse fácilmente a la ropa, el calzado o los vehículos, permitiendo que la planta llegue a nuevos sectores de manera inadvertida. “Muchas personas la consideran una planta inofensiva por sus flores amarillas, pero al llevarla como adorno, usarla como cerca viva o incluso tener contacto con ella durante una caminata, pueden estar contribuyendo sin saberlo a su propagación”, agregó García Poveda.